ALMAS DE ACERO con EMANUEL MONTECINO & JULIO CHEUQUE [KELENKEN]: ‘Estamos contando historias feas que no te las enseñan en las escuelas’

La mañana del 7 de febrero de 2017 me encontraba ansioso, ya que días atrás me había enterado que integrantes de la banda Kelenken (Comodoro Rivadavia), iban a estar de paseo por Esquel. No dudé en contactarme con ellos, ya que quería aprovechar la oportunidad de charlar acerca de la banda. Recientemente cosecharon su álbum debut, Aoni Kosten, del cual nos hacemos eco para poder entablar la siguiente conversación, donde repasamos detalles de la carrera de la banda junto a Emanuel Montecino (Guitarra) y Julio Cheuque (Batería). A continuación, les compartimos el testimonio de ellos para Almas de Acero.

Estamos acá con Julio y Ema de Kelenken, en el camping Nahuel Pan de la ciudad de Esquel. Muchachos, llegaron de paseo acá, ¿cómo los recibió Esquel?

Ema: ¡De noche, bien oscurito como siempre! Creo que son pocas las veces que he llegado a Esquel de día. De día, ¡tiene una magia impresionante! Y de noche, sabés que está ahí todo eso, pero no lo podés ver, ¿viste?

Recordemos que son de Comodoro Rivadavia, a 8 horas aproximadamente de donde nos encontramos ahora. Ustedes hace dos años han venido a tocar a Esquel en el marco del Rock in Mapu, ¿esa vuelta se quedaron para poder disfrutar?

E: Si, yo particularmente con Gustavo y el Tolo nos vinimos unos dos días antes, igual habíamos llegado de madrugada, como a las 4 de la mañana. Después nos pudimos quedar unos días para poder disfrutar de la ciudad. Es hermosa, algún día si me voy de Comodoro, Esquel sería mi segunda ciudad, porque es lo más lindo que he encontrado. ¡Tiene toda la fuerza de la naturaleza! Haces 20 kilómetros y tenés la estepa donde corren libre el guanaco y el ñandú. Y hacés 30 kilómetros para el otro lado, y te encontrás con el bosque alerzal y todo eso. ¡Es impresionante!

Kelenken

¡Qué bueno poder encontrarnos ahora! El primer encuentro que tuve con la banda fue en Bariloche el año 2014 si no me equivoco…

E: Principios del año 2014 creo que fue, nosotros formamos en mayo del 2013.

Sí, en lo que fue el recital del Ruca Hue…

E: ¡Ah cierto que estabas tirado por ahí! (Risas) Nosotros estábamos acampando en un costado y ustedes estaban del otro lado, y dije ‘¡Eh Cheko!’ y vos ‘Aajhgjksdhe ¿qué pasa?

Julio: Claro, ahí en ese momento, por como estabas, no creo que hayas sido papá aún. (Risas)

¡No, todavía no estaba mi hijo! Ese fue el primer encuentro con ustedes, donde fue un gustazo compartir con ustedes, estaban presentando un Demo que tenía 4 temas… Recuerdo a Ema con una mochila llena de Demos y regalando a la gente que estaba en el recinto… ¿Cómo fue esa experiencia, la de compartir su música con bandas y gente de otros lados acá en suelo patagónico?

E: ¡Para nosotros fue algo muy copado! Pese a que en nuestra ciudad, en Comodoro, se hablaba muy mal del Ruca Hue, porque ciertos puntos de la organización pedían plata, pedían llevar gente, y se ve que el organizador quería sí o sí que haya una banda de Comodoro representando a la ciudad, y nos invitó. Nosotros le aclaramos de entrada, que no le íbamos a llevar gente, ni que le íbamos a dar plata, si querés que vayamos, vamos. Porque estaba haciendo un recital para los Pueblos Originarios, y nuestra música es referente a los Pueblos Originarios. Él aceptó, y fuimos. Y bueno, tuvimos una re historia para llegar allá a Bariloche, ¿cuántos vehículos éramos?

J: Tres.

E: Tres vehículos salimos. Y llegamos allá y nos encontramos con que no había nada, todavía estaban clavando el escenario, y dijimos ‘Mierda, me parece que hoy no tocamos’, y estaban programadas 12 bandas creo…

Kelenken

Sí, ustedes tocaron el primer día, y creo que tocaron cuatro bandas más…

E: Sí, se tuvieron que bajar muchas bandas.

J: A nosotros igual nos querían bajar… ¡Y le fuimos a poner los puntos! Nos pusimos firmes y le dijimos que queríamos tocar ese día, andábamos muy justos con los tiempos.

Se pueden ver muchos en contra o a favor, pero la presentación de Kelenken, que fue de una media hora si mal no recuerdo, fue muy grosa. Recuerdo que presentaron el tema Héroes del Atlántico, donde hubo un pequeño furcio de parte de Leandro que lo presentó como Héroes del Pacífico… (Risas) También recuerdo la presentación del tema Aguante el aguante… Kelenken se caracteriza por su identidad patagónica, ya el mismo nombre te da una pauta de lo que se trata la banda. La idea de lo que transmite Kelenken, ¿estuvo desde un principio, o fue formándose a medida que pasaba el tiempo?

E: La idea estuvo desde un principio. Ya veníamos desde otras bandas, y veníamos mamando eso, que queríamos apuntar a lo que es Kelenken hoy en día, pero no se daba con las otras bandas, estábamos como quien dice, ocluidos. Había mucho guardado y tenía que salir. Se juntaron los que tenían que juntarse, y salió nomás. Salió el nombre Kelenken que hace referencia al pueblo originario Aonikenk, y así empezaron a salir los temas. El tema homónimo hace referencia a la historia de Kelenken, y pensamos también en un homenaje a Hugo Giménez Agüero, porque más allá del metal, nosotros estamos muy afilados con el folklore sureño. ¡Y quisimos juntar todo eso! Había muchas ideas en las cabezas de todos.

J: Hubo que ir armándolas. Muchas ideas que van transcurriendo, mezclándolas con música, incorporando el folklore al repertorio del metal.

Kelenken

E: ¿Y qué vamos a cantar? Primero vamos a poner nuestra postura, que era dar a conocer a los pueblos originarios. Y nosotros venimos creciendo mucho con ese tema. A principio decíamos ‘Para aquellos, que no se han muerto ni los hemos olvidado’. Ahora decimos ‘Están vivos, están ahí, búsquenlos, están peleando’. Fue un crecimiento nuestro y lo vamos apuntando día a día, lo vamos transcribiendo. Estamos contando historias, historias feas que no te las enseñan en las escuelas. Por ejemplo, ahora hicimos un tema nuevo que se llama Chancho Colorado, que habla de un cazador de Aonikenk, de tehuelches, allá en el sur. Era un sádico, y laburaba para las grandes haciendas. Y cazaba como salía a cazar animales. Entonces, las cosas que no te las cuentan, nosotros las queremos contar en un tema, y hacemos una música acorde a la letra. Y ahora estamos trabajando en otro tema que se llama Yanacona Kalfú, que hace referencia al traidor que se viste de azul. Está dedicada a esa gente que tiene sangre originaria, se hace policía, y sale a reprimir a sus propios hermanos.

Y eso se ve mucho acá en ésta zona…

E: Sí, la policía de Esquel, la policía de Maitén, la policía de todo alrededor, tienen sangre nativa corriendo en sus venas… ¡No pueden salir a golpear a sus hermanos, defendiendo al extranjero! A una persona que vive del otro lado del Continente y es dueña de todos nuestros campos. ¡Hay que luchar!

Julio Cheuque

Muy cierto… Hace ratito, Julio mencionó la relación de ustedes con el folklore. Su disco cierra con Sangre gaucha, una chorrillera, ritmo particular patagónico, legado de Giménez Agüero. Me pareció muy interesante la manera de finalizar su obra. ¿Han pensado hacer folklore otro tema de Kelenken, o incluso, un show exclusivamente de folklore?

J: ¡Hemos intentado! Pero no nos metimos de lleno a pasar temas nuestros a folklore. Siempre nos juntamos a guitarrear, cada vez que nos juntamos a comer asado siempre tratamos de afilarnos un poco más, de aprender un poco más de la guitarra, que a mí particularmente me encanta. Aparte de tocar la batería, siempre me gustó la guitarra, mi viejo me enseñó a tocarla de chico y siempre la amé. Más que nada su sonido criollo. Con Ema más que nada nos juntamos a guitarrear, a sacar temas de folklore que hay un montón. Tratamos de ir mezclando música, y sacar algo nuevo, algo que sea interesante.

Claro, la pregunta también apunta al hecho de que han grabado el tema Nunca mates la flor de Agüero, donde si bien se ve reflejado claramente el mensaje de él, no han seguido la línea de los acordes de la canción, sino que lo reversionaron, haciéndolo completamente diferente a lo que es su versión original. Siguiendo éste concepto, ¿han pensado hacer al revés? Un tema de Kelenken reversionado totalmente en estilo folklore…

E: Sí, en un momento fue la idea también. Todavía sigue vigente, tengo bases donde hay que acomodar la canción, pero la idea está. Así mismo, cuando hicimos la presentación del disco en El Sótano, hicimos un intermedio de folklore. Invitamos a unos amigos y nos pusimos a folklorear. La gente quedó media descolocada…

J: Dejamos todos los instrumentos eléctricos, agarramos el bombo, la guitarra criolla, la quena…

¡Faltaba el fogón nomás!

J: ¡Y el olor a carne! (Risas)

E: Y la gente quedó como diciendo ‘¿Y esto qué onda?’

J: Eso nunca se había hecho…

E: Cierto, nunca se hizo, y la gente se copó. Para uno, que te canten temas de Giménez Agüero… ¡Es la música nuestra!

Emanuel Montecino

Sí, ¡es nuestra identidad! Y claramente quedó registrada en su disco. Terminaron de grabar Aoni Kosten, y si bien es muy reciente, ya me están hablando de temas nuevos. ¿Qué sigue para la historia de Kelenken?

J: ¡Ya tenemos compuesta la mitad del próximo disco!

E: Sí, nuestro disco es reciente, y ya tenemos varios temas nuevos. También notamos en nosotros un crecimiento musical bastante grande. Vos nos hiciste acordar a recitales como por ejemplo el Ruca Hue, yo veo ese recital, y el crecimiento que tenemos desde ese punto… ¡Es otra cosa! Eso lo hace el trabajo, el ir a ensayar, el ser constante, el practicar tu instrumento, el tomarte ciertos recaudos antes de subirte a un escenario, pequeños ajustes.

Y así se va formando la banda en todo sentido. Quizás al principio suena mucho la influencia de cada uno, pero a medida que pasa el tiempo, la banda va encontrando su propio sonido…

E: Sí, totalmente. Eso lo estamos logrando ahora. Yo me doy cuenta cuando componemos, que tenemos particularidades muy nuestras que se dieron por la manera de tocar que tiene cada uno. Por eso Julio a veces reniega diciendo que se parece a otro tema, pero no es que se parece a otro tema, sino que es nuestro estilo. Y ahora estamos componiendo bastante…

J: Por ejemplo, los violeros tocan totalmente diferente entre sí. Uno tiene más melodía, el Tolo va más por ese lado. Ritmos raros, compases sin terminar, más delirante…

E: Al Tolo le gusta más el Jazz, el Blues, hace muy buena música.

J: Yo lo re disfruto, porque Ema va por el lado más thrashero, más rápido, y el Tolo lo cambia totalmente. A mí me encanta tocar todos los estilos en la batería, y así se van dando los temas. Por ahí, caemos a un ensayo, y para calentar, nos ponemos a improvisar, y salen cosas re copadas que vos decís ‘la puta madre, ¿cómo no hacemos un tema así?’. Va pasando el tiempo, y nos vamos conociendo aún más, y coordinando más musicalmente. Eso está re copado, y a la hora de componer, es lo mejor.

E: Más que nada porque somos dos violas, y por lo general, dos violas en una banda compiten. Se ve mucho en los escenarios, vos te ponés a ver, y compiten a ver quién suena más fuerte, quién es el más rápido, entonces es una competencia de guitarras donde se hace una bola de sonido. Nosotros nos respetamos. Él tiene su tiempo, yo tengo mi tiempo, y juntos sonamos como una sola guitarra. Y es un trabajo re difícil, a mí me gusta más lo thrashero, lo death y el heavy nacional, y eso me sale natural. Al Tolo le cuesta más esa cosa, pero él me tira unas cosas que son más raras que la mierda ¡y no las puedo cazar! Para mí es cuatro por cuatro, y él no, empieza un compás a la mitad, hace uno entero, y termina con otro compás a la mitad. Yo lo respeto, así han salido muchos riffs, nos rompemos la cabeza.

Kelenken

J: Es verdad, nos rompemos la cabeza. Gustavo también aporta un montón musicalmente, avanzó un montón en el bajo y en su sonido. Y es él mismo que se encarga de escribir. Escribe mucho, lee mucho, y musicalmente está incorporando muchas cosas. Winy lo ve de afuera, él ve qué es lo que estamos haciendo bien, cómo está sonando. Tratamos de que todos estemos conformes con la composición. Si hay algo que alguno le molesta, ya sea un riff, una letra, lo cagamos a piñas y listo, ganamos por mayoría, cagate por pelotudo. (Risas)

Ya que estamos hablando de los géneros, es difícil poder decir que Kelenken hace tal género del metal, porque en el disco se pueden apreciar diferentes matices, desde la esencia particular del heavy tradicional, pasando por machaques thrasheros, hasta momentos death bien ásperos…

E: Sí, ahora en los nuevos temas tenemos muchas más matices death, debe ser porque últimamente hemos ido a muchos recitales extremos. (Risas)

Eso está bueno, el poder compartir con otras bandas de otros sub-géneros del metal, y ustedes han sido partícipes en fechas donde no se encasilla un solo estilo sino que se unen diferentes sub-géneros del metal…

E: Cuando tocamos con otro estilo, particularmente lo disfrutamos mucho porque somos abiertos en ese sentido. Vamos a recitales de heavy nacional, vamos a recitales extremos, vamos a recitales punks, no tenemos drama en ese sentido. Y respecto a las bandas con las que hemos compartido, nos ha pasado que les gusta nuestra propuesta.

Tapa ‘Aoni Kosten’

Se puede apreciar la camaradería entre las bandas…

E: Muchas veces sí. Nos han tocado bandas con mucho compañerismo. Se ha formado como un grupo en el cual cada vez que hay un recital, nos tienen en cuenta a nosotros. Es un grupito de bandas que se armó, por ejemplo con Cerpion, con quienes hemos tocado muchas veces. Razzia igual, es una banda con la que siempre hablamos que tenemos que tocar, aunque solamente una vez tocamos con ellos (Risas). Después nos han invitado muchas veces, pero por cuestiones laborales se complica.

J: Hemos rechazado muchas fechas, y es una lástima, porque hay muchos eventos que organizan allá, solidarios, etc. Y nos invitan, pero capaz que hay uno que no puede… Y te da mucha bronca, por ahí no puedo yo porque tengo un horario de mierda en mi laburo, o por ahí no puede Ema que hace guardia al igual que Gustavo. Y se nos re complica, porque no es lo mismo tocar si falta un integrante. Y eso por ahí puede llegar a chocar a los organizadores, porque piensan que no queremos tocar nunca. Cuando nos invitan a una fecha, y hay un integrante que no puede, nosotros igual vamos a la fecha para estar presentes…

E: Mostrarnos, que vean nuestro apoyo. Vamos igual. Casi siempre vamos con éste (Risas)

J: Sí, siempre vamos con Ema, a mí me re copa escuchar música en vivo…

E: Sí, seguramente te ha pasado que has ido a un recital donde tocan tal y tal banda. Llegaste y esa tal banda, ¡te voló la cabeza! Eso te va llenando mucho, más que nada lo visual, el estar ahí. A mí me gusta más el vivo que el disco por ejemplo, por eso trato de ir a todas las fechas que pueda. Siempre aprendés de alguien, nunca tenés que subestimar a nadie.

J: Allá en Comodoro, tenés bandas para tirar para arriba, de lo que sea. Todos los fines de semana hay fecha, ahora abrió un local nuevo. Así que siempre hay bandas disponibles para tocar, eso está re bueno porque contás con muchas bandas para poder armar una fecha. La verdad que se la pasa muy lindo.

La verdad que es cierto, y no pasa sólo con las bandas, también con el público, que por temas laborales o por otras cuestiones, no pueden asistir a una fecha para apoyar…

E: El público metalero está más grande ahora, está más viejo. (Risas) Hay una renovación de público metalero pero no es tan grande como lo era tiempo atrás. Creo que los metaleros empezamos a ser básicos desde los 25 años. Viene una fuerza joven, pero esperemos que se empiecen a sumar más chicos. No nos ayuda mucho como vienen los chicos hoy, metidos en las redes sociales todo el día, o en la televisión. Y ahí no se muestra la verdadera cultura del heavy. El heavy está en el amigo que está en la esquina, como era antes.

Emanuel Montecino

Por eso también consideramos muy importante el laburo de la difusión de las bandas, y sobre todo, su mensaje. Aplaudo a Kelenken por su trabajo porque es difícil poder transmitir la cultura de donde uno proviene, una banda puede llegar a sonar como Maiden, o hablar las mismas letras que Maiden, pero se ve el desafío cuando uno busca transmitir su propia historia, su cultura, y ustedes ya lo reflejaron en dos trabajos, que quedaron registrados, y despertarán el interés en el día de mañana a pibes que estén empezando en la movida del metal…

E: ¡Eso pasó hace poquito! Unos chicos de unos 18 años, más o menos, estaban en la radio el otro día, Herrero se llama la banda. Hacen heavy metal, bien nacional, y cuando les preguntaron sus influencias, nombraron a las bandas que escuchamos todos cuando empezamos, Hermética, V8, Almafuerte, Malón, y después dijeron bandas locales, Razzia y ¡Kelenken! (Risas)

J: Eso fue un orgullo tremendo…

E: Fue un orgullo tremendo porque por lo menos llegaste a alguien, y es bueno que te busquen.

J: Eso te ayuda a seguir adelante, a tratar de hacer mejor las cosas, de poder transmitir buenas letras, dejar un buen mensaje más que nada.

E: Lo mismo seguro le pasó a Cerpion y a Razzia cuando los nombrábamos.

J: Y poder compartir escenario con esas bandas… ¡Te llena el alma!

E: Me llenó más que tocar con Tren Loco, mucho más.

Todas experiencias hacen que la banda profundice más su trabajo, a la hora de grabar un disco tener en cuenta muchos detalles, como por ejemplo la gráfica. Después de comprarle el disco de Kelenken a Gustavo, llegué a casa, y cuando lo puse, me dediqué a ver el laburazo que se mandaron con la gráfica, a cada letra le hicieron su propia imagen, ¡algo muy groso para destacar!

J: ¡Y eso fue lo que más tiempo llevó! El disco lo grabamos en dos patadas, llegamos afilados con los temas y grabamos. ¿Y ahora? ¡Faltaba hacer la tapa! Teníamos la idea de que quede algo bueno, que cada letra tenga su gráfica que refiera a lo que se trate el tema. Terminamos de grabar el disco, ¡y el trabajo de la gráfica nos llevó como un año!

Emanuel Montecino

E: No queríamos largarlo aún, cada uno lo tenía, y las veces que nos iban a visitar, los hacíamos escuchar, pero ¡ni ahí que se lo pasábamos! Y si se lo pasábamos a alguien, que no se lo comparta a nadie ¡porque lo íbamos a ir a buscar! (Risas)

Igual, algo a destacar de ustedes, es que ni bien salió el disco, lo publicaron en YouTube, lo compartieron en foros de descargas, en las redes sociales, ¡y esa es una idea que no muchas bandas comparten! Yo creo que el internet es un arma que hay que saber utilizarla a favor…

E: ¡Exactamente! Es un arma que hay que utilizar a favor, con el Demo nos ayudó mucho.

J: Internet nos ayudó mucho a la hora de difundir nuestro material. Yo cero onda con las redes sociales, pero reconozco que la banda tuvo su difusión gracias a Facebook, YouTube, todas esas redes sociales. Que gente de otros lados escuche, que les guste y deje sus reseñas, eso está muy copado…

Si vamos al caso, el año pasado en mis últimas vacaciones, me fui a Salta. Casualidad de que Almas de Acero estaba comenzando su nueva temporada, y yo caí de sorpresa a la radio. Cuando vi la lista de temas que se iban a pasar, entre las bandas estaba Kelenken. Y con Luis Pozza, nos pusimos a charlar previo al tema, pero no sobre la banda, sino sobre ustedes, sobre anécdotas que hemos pasado. Ahora quisiera que sean ustedes los que cuenten alguna anécdota de la banda que les resulte graciosa, ¡o no!

E: ¡Tenemos muchísimas! Experiencias muy buenas… Y muy malas también. Dentro de la Patagonia, hemos tocado en Comodoro y alrededores. Cada vez que salimos a tocar, por ejemplo, a Puerto Madryn, es impresionante como nos atiende Jesús de Kemenash, que es mi compadre.

J: Presta mucha amistad Jesús. Cada vez que vamos allá, nos atiende de lo mejor, no hace faltar nada. La primera vez que fuimos como desconocidos, nos trató como si lo conociéramos de hace años. Hizo terrible asado, siendo que fuimos a una fecha en la que él no estaba en la organización.

E: Después el Negro Abrigo de Sin Herencia también una masa, la hemos pasado genial. En Pico Truncado, en Esquel igual. Cuando fuimos a Bariloche lo mismo, nos cruzamos con ustedes también.

J: Está re bueno cruzarse con gente así, porque llegás y enseguida te ponés a compartir una charla de música, de lo que sea. Felix Painemal también, cada vez que viajamos allá, nos atiende en su casa re bien. ¡Nos da morfi! (Risas)

E: ¡Nos engorda y después nos saca fotos! Después dice que salimos gordos en las fotos. (Risas) Después Paso de Indios, ¡ahí tenemos una muy buena anécdota! Salimos temprano de Comodoro, agarramos por la ruta 3 y nos desviamos para el Dique Ameghino. Antes de llegar al Dique, ya estábamos como chota. (Risas)

J: ¡Sí! Llevamos una conservadora llena de escabio…

E: Llegamos al Dique y empezó a fallar una rueda. Nos bajamos, y teníamos un pedalín más o menos. Nos pusimos a trutrukear, tocamos la trutruka y el kultrún en medio de la nada… ¡Y después nos acordamos que la rueda estaba mal! Fuimos a ver la rueda y se habían cortado los bulones.

J: ¡Y conseguimos en medio de la nada! Con un viejo, en su casa que tenía un par de cachirulos tirados, encontramos dos bulones. Y con esos dos bulones nomás nos mandamos a Paso de Indios.

Ema y Julio junto a la gente del programa Oxidarse o Resistir (Puerto Madryn)

E: Estábamos en el Dique, Julio hizo el asadito, y después del mediodía fuimos encarando despacito, a ver si podemos llegar a algún lado y tienen algo. Llegamos a Las Chapas, y la Kangoo no podía seguir más. De repente aparece un auto, y nos preguntan ‘Eh, ¿ustedes son de Kelenken?’. Resulta que eran los cuñados de Hugo Maricoy de Puerto Madryn. Se lo llevaron a Winy hasta Las Plumas para que consiga algo, nosotros le dijimos que íbamos a ir a 10 km/hs. Yo empecé a manejar, iba muy despacito y de repente ¡PAAAAF! Se salió la rueda… (Risas)

J: ¡Veníamos re jugados! Pobre camioneta…

E: Quedamos re tirados, y Gustavo hizo dedo. Casualidad de que justo pasaba Hugo Maricoy (de Oxidarse o Resistir), y lo llevó.

J: Todo porque plantamos la bandera de Kelenken atrás de la Kangoo, a ver si pasaba algún metalero que vaya a Paso de Indios ¡si ahí no pasaba nadie! Se lo llevó a Gustavo a Las Plumas o algún lugar que tenga señal para conseguir un remolque. Mientras tanto, en la conservadora teníamos un par de birras más. Además de eso, estos se habían comprado unos Marshallitos, pelaron las guitarras y nos pusimos a zapar en la ruta. Yo estaba sentado arriba de la cubierta y tocaba el redoblante. (Risas)

A pesar de todo, mal no la estaban pasando…

E: ¡No! Entre que bajamos las birras… y algo más (Risas), llegaron Wini y Gustavo en un remolque. Nos subimos al remolque con camioneta y todo, y decidimos ir a Las Plumas, dejamos la camioneta ahí tirada y vemos en qué nos vamos, ¡que se cague! Ya eran las 7 de la tarde, ¡y el recital empezaba a las 10! Llegamos a Las Plumas, y vemos a la gente de Volkaninka.

¡El Vikingo, Maxi!

E: ¡Sí! Nos estaban esperando.

J: Ellos fueron los que nos salvaron las papas. Llegamos y ellos nos estaban esperando para hacer el tramo a Paso de Indios, nosotros pensamos que no íbamos a llegar más. Aunque sea en bici, pero queríamos llegar, y ellos estaban ahí esperando para salir en una traffic grande.

E: Cuando llegamos, todo el mundo estaba al tanto de lo que nos había pasado, y nos preguntaban si estábamos bien. Esa noche nos sentimos muy apreciados. Y cuando tocamos, fue impresionante, ¡qué manera de hacer pogo! Después teníamos que volver, esa fue otra experiencia… (Risas) Nos subimos a un colectivo donde iba la gente de Madryn.

J: ¡Ahí llevamos las primeras remeras! Y las perdimos a todas, así que si vas a Paso de Indios, seguro en el camino vas a ver un montón de remeras de Kelenken. Dejamos las remeras encargadas a alguien que no les dio mucha bola. (Risas) Después nos subimos arriba del remolque y volvimos a Comodoro.

E: En esos momentos estábamos en bolas, pero estábamos felices. En medio de la ruta no había nada, ¡pero era nuestra ruta! Era nuestro lugar, nuestra pampa, estábamos en nuestra casa. Diferente fue cuando fuimos a Buenos Aires. Esa fue una aventura también muy larga, pero estábamos lejos de nuestro hogar, y no sabíamos qué hacer. Imaginate que llegamos a Buenos Aires, nos pagamos nuestros pasajes hasta allá, hicimos un esfuerzo muy grande, llegamos allá y nadie nos estaba esperando.

J: Pensamos que iba a ayudar mucho a la banda tocar en Buenos Aires, que iba a ser productivo. Nos re pusimos, cada uno se pagó su pasaje, había que pagar la estadía…

E: Llegamos allá, y nadie nos estaba esperando, cosa que no pasa acá. Llamamos por teléfono para ver qué onda, y nos dicen ‘Tienen que venirse hasta Berazategui’… ¿Y cómo mierda llegamos a Berazategui? Y nos dicen ‘vayan allá adonde está Retiro, se toman el colectivo 22 que te lleva a Quilmes, se bajan ahí, cruzan por abajo del Andén, van hasta la estación de tren de Quilmes, y ahí los vamos a estar esperando’. Íbamos cargados de instrumentos, de ropa, porque nos íbamos a quedar como 3 días… ¡2 horas y media hasta Quilmes! Era impresionante, pasar por cemento, cemento y más cemento, uno que está acostumbrado a ver el campo, y llegamos a Quilmes. Pasamos por debajo del Andén, que es áspero. Llegamos arriba, y había una cantidad de locos lindos, impresionante. Y nos amotinamos contra la pared con la fila de instrumentos.

J: Estábamos re jugados en un lugar que no conocíamos. Cuando llegamos a la estación, ¡justo se estaban cagando a tiros! Al lado nuestro estaban los remiseros, y ese día jugaba Quilmes contra Independiente. Y pasó la hinchada de Independiente a los tiros. En ese momento que llegaba el tren, se escuchaba el quilombo de bombos, y los remiseros gritaron que nos vayamos a la mierda porque venían los de Independiente. Todos se subieron arriba de los remises y se fueron a la mierda, y nosotros escuchábamos como se acercaba el tren, y se escondieron todos. Nos plantamos ahí porque teníamos nuestras cosas. Cayó el tren y por suerte no se bajó nadie, sino se armaba terrible descontrol. Después llegó la gente que nos iba a buscar, y nos atendieron… (Risas)

E: Tomamos el tren, el tren no se pagaba, nos subimos al último vagón donde está el tren de carga, una historieta más o menos. Nosotros venimos de una ciudad medio bardera, pero tampoco tanto. Nosotros somos de barrio, sabemos cuándo alguien te quiere verduguear o te quiere hacer mal. Estábamos atentos, alerta constantemente. Llegamos a Berazategui, a uno de los barrios, no recuerdo qué barrio era, y no tenían nada para comer. Nos dijeron que iban a hacer un asado, y cuando les preguntamos nos dijeron que ya se lo habían comido.

J: ¿Sabés qué hicieron? Media docena de salchichas arriba de un tapper que tenía un poquito de ensalada, y eso fue lo que sobró del asado. Y nos llevaron. Nosotros estábamos cagados de hambre, porque además de estar todo el día puteando, esperándolos desde la mañana, y no habíamos comido nada, confiados de que íbamos a llegar y nos iban a recibir con algún asadito y algo para refrescarnos.

E: Bueno, estuvimos ahí tomando unas birras, y se hizo de noche. Nos dijeron que iba a llegar el que se llevaba los equipos. Una Ford 350 con caja térmica.

J: Había ido a buscar sólo el sonido, y ahí el organizador le dice que nos lleve a nosotros, que no teníamos como ir. Íbamos adentro muy apretados. Bueno, ya estamos acá, que nos vamos a poner a renegar. Y bueno, pensamos que íbamos a tocar en el centro de Berazategui, un local como El Sótano… ¡Y el recital era en una casa familiar! Tenía un portón de autos, y atrás como un quincho chico. Ahí tocamos, sin sonido, a equipo pelado nomás.

E: Habían 30 personas más o menos. Había mucha más gente afuera, pero el chabón no los dejaba pasar porque no querían pagar la entrada. Nosotros le dijimos que los deje pasar, si no le cobramos nada por tocar, gastamos 5 lucas para viajar, pero igual no los dejó pasar. Bardeaba a la gente.

J: La noche anterior habíamos estado en un programa de radio, Carne viva. Le nombramos el lugar y todo, ‘La Harley’. Y no lo conocía nadie el lugar ahí en la radio. Había uno sólo nomás que lo conocía, el más cabeza nomás lo conocía. (Risas) En la radio difundieron nuestros temas, estuvimos hablando un rato que íbamos a tocar ahí, para que se acerque la gente. La gente del programa de radio igual fue al recital, estaban afuera, los veíamos detrás de las rejas, y no los dejaron pasar…

Se nota que hay diferencias aún entre lo que es la organización de recitales y el trato hacia las bandas. Nosotros por suerte estamos privilegiados de ser de acá donde las experiencias positivas en cuánto a recitales, ¡ganan por mayoría! Muchachos, muchas gracias por compartir ésta charla que disfruté, desde Almas de Acero les hacemos el aguante y apoyamos cada paso que da Kelenken en el sendero del Metal ¡los invito a realizar un saludo final!

J: ¡Esperamos una invitación! Acá, en Salta, donde sea. Mientras podamos todos, vamos a tratar de ir a donde sea. La onda nuestra es compartir con la gente. Tocar y compartir nuestra música. Estamos disponibles, y tenemos un disco en mano para presentar. ¡Cuando nos quieran invitar, estamos disponibles!

E: Nosotros para ir a tocar no pedimos nada, no pedimos plata, nos manejamos por nuestra cuenta. Cuanto mucho, un asadito, pero que no sea de salchichas. (Risas) Queremos llevar nuestro mensaje hasta donde se pueda. Estamos en un proceso de componer temas nuevos, llegar al segundo disco.

J: Gracias por la difusión, gracias a vos por haberte acercado hasta acá, siendo que capaz tenías cosas que hacer éste día, y viniste a compartir con nosotros…

¡Todo bien! Sólo me quedé sin laburo (Risas)

J: Gracias a vos chabón, siempre le ponés la mejor onda, gracias por difundir lo nuestro, y esto está re bueno. Recién llegamos anoche, y ahora estamos en una entrevista con vos, que le ponés la mejor onda. ¡Te compraste unas birras! Ahora las que vienen las pagamos nosotros. (Risas)

E: Esto es del sur a toda Argentina, y estamos laburando mucho en el sur. Vos haciendo tus cosas, la gente que hace fanzines, la gente que arma recitales, las mismas bandas, y creo que todos juntos estamos haciendo un peso muy grande, y estamos haciendo que esa cabeza que sólo apunta al Conurbano Bonaerense, se empiece a dar vuelta, y se sorprenda de todo lo que hay alrededor. ¡Estamos haciendo ruido! Hay muchas bandas de provincias que están haciendo ruido y están teniendo mucha repercusión. ¡Ahora toca Battle Cry de Jujuy en Comodoro Rivadavia! Bandas así son muy grosas, bandas como Panteón también. Ojalá se hagan más encuentros entre el Norte y el Sur. Son largas nuestras distancias, pero la lucha es la misma. Ojalá podamos llegar con nuestro mensaje al norte, y por qué no, Trasandino también.

 

Por: Cheko Inyector

Fotografías: Extraídas de la FanPage de Kelenken

Facebook de la Banda: Kelenken (Oficial)

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